El templo de Karni Mata en Bikaner alberga miles de ratas marrones, de las que se cree que se reencarnarán como santos, por lo que son consideradas sagradas. Llama la atención ver los cuencos de leche y comida por los suelos, así como dulces, de los que las ratas beben y comen a sus anchas.

Dañar a uno de estos animales o pisarlo, aún sin intención (para entrar hay que descalzarse), está penado con elevadas multas.
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